La sexualidad de una diosa

Birth of venus_Boticelli

Afrodita surge del mar alzada en una concha, desnuda y preciosa, con sabor a mar y biología marina. Su función es la de provocar el deseo, de que nos gustemos tanto hombres como mujeres, de que hacer el amor sea un deleite sensual delicioso, de  que nos enamoremos. No le interesan ni el matrimonio ni el amor eterno, ella busca que gocemos, miradas enlazadas, pelvis agitadas.

En su vida no fue muy promiscua, tampoco casta. Tuvo a su marido, Hefesto, y a su amante oficial, Ares. Solo de vez en cuando se encaprichó de humanos inferiores a ella (p.e. Anquises).

Me sorprende la elección de sus parejas ¿no es extraño que una diosa de su belleza y encanto escogiera como esposo a uno de los dioses más feos? Hefesto era un hijo repudiado por sus padres, Zeus y Hera, que se avergonzaban de haberlo concebido. Debido a esta falta de amor paternal y a la crueldad generalizada de los dioses, Hefesto se fue haciendo un ser huraño y resentido, replegado en sí mismo. Sin embargo – o quizá por ello- era un artista de la forja y realizaba joyas e inventos maravillosos de oro y bronce con cualidades mágicas ¿le compensaban a Afrodita los regalos preciosos que su marido le obsequiaba? o ¿ era que su vanidad se veía fortalecida al resaltarse su belleza al lado de un esposo tan poco agraciado?, ¿le inspiraba compasión? ¿le aportaba seguridad?…

Desde luego le fue infiel reiteradamente, y su amante recurrente fue Ares, quién tampoco era un dechado de virtudes. Es el dios de la guerra, un tipo agresivo que a Afrodita le excitaba muchísimo.

En cierta ocasión Hefesto se hartó. Celoso y enfadado decidió vengarse de los amantes y para ello construyó una red mágica. Cuando los infieles estaban en pleno acto sexual, les lanzó la red y quedaron atrapados, expuestos a la mirada de todos los dioses.  La idea de Hefesto era avergonzarles públicamente ante todos en el Olimpo. Pero sucedió que la grandiosidad de esos dos cuerpos acoplados en la pasión, la armonía de sus formas, el deseo que emanaban, impresionó gratamente a los dioses y estallaron en una ovación de aplausos.  Al final, el que resultó humillado, fue el.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *