A veces es mejor no decir nada…

El domingo estuve viendo un programa llamado «El Conquistador del fin del mundo» que se emite en la televisión local ETB.

Participan 3 equipos y tienen que superar varias pruebas. Al equipo ganador les dieron a elegir entre 3 cofres. Uno tenía comida, otro estaba vacío, y el tercero tenía algo valioso para la aventura. El mejor regalo era la comida.
El capitán de equipo ganador (Jose Luis Corta), eligió el cofre de la izquierda.
Después de mucho hablar el presentador del programa abre el cofre del centro y se ve que era el regalo intermedio. Quedan por lo tanto 2 cofres sin abrir, el de la izquierda y el de la derecha.
Llegados a este punto, el presentador le da al capitán la posibilidad de cambiar de elección.
La elección racional que todo el mundo debería elegir es cambiar y solicitar llevarse el cofre de la derecha. Eso quedó demostrado en el post que escribí en 2008.
Yo me estaba imaginando a mí mismo en el programa intentando convencer a mi capitán de que cambie de elección. Tendría que hacer enormes esfuerzos porque es un cabezón de tomo y lomo. Finalmente le suplicaría por todo lo que quisiera que cediera, que confiara en mí, que yo se un poquitín de esto y que lo mejor es elegir el otro…
Al final seguro que lograba que cambiara, y en lugar de coger el de la izquierda cogería el de la derecha, y después…
Pues lo que os imagináis, la comida estaba a la izquierda y el de la derecha estaba vacío.
Seguro que después de la metedura de pata conocía al Korta verdadero:

Eso fue una de las cosas que me llamo la atención del episodio de Numbers dónde salía este problema de las tres opciones. El protagonista de la serie se arriesgó a cambiar, pero lejos de mostrar la lógica duda que tienes que tener ante la probabilidad de 1/3 de fracaso, mostraba una seguridad total. Esto sólo pasa en las películas.
Saludos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.