Felíz año nuevo

Iniciamos un año, es como el escenario perfecto de una tierra nueva por conquistar, y lo bueno que en cada batalla la victoria ya está asegurada.

«La tierra a la cual pasáis para tomarla es tierra de montes y de vegas, que bebe las aguas de la lluvia del cielo; tierra de la cual Jehová tu Dios cuida; siempre están sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año hasta el fin.»
–Dt. 11: 11-12.

Primer día de Enero, aunque nunca es tarde para anhelar algo bueno y luchar por comenzarlo pero hoy es de las fechas perfectas para pensar en metas ambiciosas, conquistar nuevos objetivos, aprender algo nuevo (algún idioma, lenguaje de programación, Sistema Operativo, incursionar en otras áreas ocupacionales, etc.)

En todo lo que desee emprender estimado lector, ya que usted sea mi amigo, hermano en Cristo, algún conocido o cibernauta que por la aleatoriedad de Google haya venido a parar al blog de este su servidor, deseo que sea fuerte y persistente ante las adversidades que vengan, de aquellas que tratan de opacar la visión que a comienzo de año se proyectó; sea valiente y encomiende todo a Jesucristo para que le guíe por el mejor camino para alcanzarlo todo.

Poniendo la fe en el Creador, aliéntese, llénese de frases de esperanza que harán que viva cuando el camino se haga cuesta arriba; no deje lo que comience cuando las cosas anden mal, como a veces sucede; no abandone sus sueños aún cuando no consiga los resultados esperados y se sumen los problemas; no se rinda cuando quiera sonreir y solo pueda suspirar; no se caiga cuando la suerte le sea adversa y no encuentre fuerzas para seguir; no renuncie cuando no encuentre compañeros de lucha; no se apresure porque las manos de Jesús sostienen las suyas siempre.

Muchas de estas palabras han salido de mi interior como un buen deseo del corazón para este año nuevo; una parte son dos versículos de la Santa Biblia y la parte final son palabras «Del escritorio del pastor», de mi pastor terrenal, Dr. Edgar López-Bertrand.

Como última parte, y no por ello la menos importante, sino la principal…

Cómo le podría pedir algo (ayuda) a Dios con la confianza que se la podría pedir un hijo a su padre, si aún usted es una creatura de Dios?

Hay mucha diferencia en ser una «creatura» de Dios comparado a ser un «hijo» de Dios, y pues la diferencia la hemos hecho todos aquellos, que conforme a su Palabra, hemos abierto el corazón para que el Espíritu Santo habite en nuestro interior.

Cómo puede pasar de ser una creatura creada por Dios a ser un hijo de Dios?

Pues si ya cree en su corazón que Jesús es el unigénito hijo de Dios y que murió (y resucitó) por todos sus errores, repita con voz audible a usted mismo la siguiente oración:

«Señor Jesús, YO te recibo hoy como mi único y suficiente salvador personal,
creo que eres Dios, que moriste en la cruz por todos mis pecados y que resucitaste al tercer día. Me arrepiento, soy pecador, perdóname Señor. Gracias doy a Dios Padre por haber mandado a Jesucristo su único hijo a morir en mi lugar, gracias Jesús por salvar mi alma hoy. En Cristo Jesús mi salvador he orado, Amén.»

Si ha repetido esta corta oración creyendo que sólo Jesús es el único que puede salvarle de condenación eterna y que sólo Él puede ayudarle en todos sus caminos, déjeme felicitarle por haber tomado la mejor decisión, ya que, lo que acaba de hacer es aceptar el regalo de la salvación que Jesús ofrece para la humanidad y aceptar la ayuda divina que sólo Dios puede brindarle en todas sus necesidades.

En qué baso lo que escribo acerca del regalo de su salvación y vida eterna en redención? En que en la Santa Biblia se lee en Romanos 10: 9-10. «Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación

En el libro de San Juan, capítulo 1 versículo 12, se lee: «Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio la potestad de ser hechos hijos de Dios.»

Lo que acaba de hacer no implica un cambio de iglesia ni mucho menos es un cambio de religión, es solamente haber decidido depositar su confianza en Dios que Él es el único que puede ayudarle con todas sus inquietudes, deseos y que además usted sintió la necesidad de ser llamado un hijo de Dios.

Si usted ya asiste a un lugar donde siente que busca de Dios pero que su necesidad por el conocimiento de Dios no le es satisfecha, le recomiendo que busque un lugar donde se predique y se estudie solamente la Palabra de Dios contenido en la Santa Biblia. Asista y dése cuenta del propósito para su vida. No significa que con este paso que ha dado la vida será más fácil, pero por otro lado ya tiene la ventaja de que Jesús está en su corazón y le tiene más cerca que nunca para pedirle ayuda.

No me resta más que agradecerle por mantenerse leyendo hasta estas líneas, desearle muchas bendiciones y éxitos en este 2011.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *